Caso de estudio
Ayudamos a Downy a planificar y editar los contenidos de su sitio web para los mercados de México y Brasil.
Downy ya contaba con un layout estándar diseñado en Estados Unidos, y necesitaba desarrollar contenido en inglés para luego adaptarlo al español mexicano y al portugués brasileño.
El equipo necesitaba ayuda para evaluar a una redactora, editar su trabajo y dejar todo listo para la traducción en menos de 10 días.
Empezamos por crear una prueba de nivel para evaluar a las candidatas, enfocándonos en su capacidad para escribir para la web y seguir las guías de voz de marca. Revisamos las pruebas y seleccionamos el perfil más adecuado para el proyecto.
Dado el plazo ajustado, organizamos el trabajo en entregas diarias, lo que nos permitió incluir una ronda de feedback y posibles ajustes. Programamos los contenidos más tácticos —como las páginas de producto— para los primeros días, y dejamos las secciones más estratégicas —como la Home y el “Quiénes somos”— para el final. Esto le dio tiempo a la redactora para familiarizarse con la voz y el tono antes de abordar los contenidos más sensibles en términos de branding.
Para facilitar su onboarding, preparamos un documento con las pautas clave de estilo y formato. Documentar estos criterios ayudó a reducir las reescrituras y mejoró la colaboración, al dejar claro cómo se evaluaría el trabajo.
Gracias al tiempo invertido en encontrar a la persona adecuada, documentar las guías de voz y armar una planificación precisa, el proyecto avanzó sin problemas. Entregamos contenido de calidad, a tiempo y listo para su localización.
Las operaciones existen, las planifiques o no.
Sin un plan claro y sin estándares de calidad, la ejecución de un proyecto queda a merced de decisiones silenciosas, guiadas por los incentivos individuales de cada miembro del equipo. Y lo que favorece a una parte por separado, rara vez es lo mejor para el sistema completo.
Un plan de ContentOps brinda un marco para tomar decisiones informadas sobre qué contenido crear, cómo se produce y quién es responsable de cada parte. Tener una hoja de ruta clara ayuda a mantener la calidad, reducir errores y demoras, y facilitar el trabajo en equipo. El resultado: entregas más rápidas y proyectos más rentables.